indexcomunicación

Revista científica de comunicación aplicada

nº 15(2) 2025 | Páginas 301-324

e-ISSN: 2174-1859 | ISSN: 2444-3239

 

Desastres naturales y seguridad de periodistas: una aproximación al caso español

Natural Disasters and Safety of Journalists: an Approach to the Spanish Case

Recibido el 24/11/2024 | Aceptado el 19/03/2025 | Publicado el 15/07/2025

https://doi.org/10.62008/ixc/15/02Desast

 

Oiane Díaz-Echarri | Universidad del País Vasco

oiane.diaz@ehu.eus | https://orcid.org/0000-0002-7273-7904

Leire Iturregui-Mardaras | Universidad del País Vasco

leire.iturregui@ehu.eus | https://orcid.org/0000-0001-9675-4218

María José Cantalapiedra-González | Universidad del País Vasco

mariajose.cantalapiedra@ehu.eus | https://orcid.org/0000-0003-4961-2326

 

Resumen: El vínculo entre cambio climático y aumento del número y frecuencia de desastres ha sido verificado por diversas investigaciones (IPCC, 2023). Para cubrir estas catástrofes, los periodistas viajan a zonas afectadas arriesgando sus vidas. El objetivo de la investigación es analizar la seguridad de periodistas que cubren desastres, identificando los elementos que determinan sus condiciones de seguridad y definiendo las características del caso español. Se propone una metodología basada en los modelos de Englund et al. (2023) y JOSAFCON, empleando entrevistas en profundidad a profesionales que han cubierto sobre el terreno para obtener información a partir de una muestra de 135 nombres. Los resultados advierten de carencias en formación, equipamiento, precariedad laboral y falta de conciencia en seguridad, entre otros. Como conclusiones, destaca la pertinencia de diseñar un modelo de análisis que integre los elementos de seguridad que afectan a coberturas de desastres, así como la necesidad de protocolos para cubrir sucesos inesperados como la DANA en Valencia.

Palabras clave: comunicación; cambio climático; seguridad de periodistas; desastres naturales. cobertura de desastres; medios de comunicación.

Abstract: The link between climate change and the increase in the number and frequency of natural disasters has been verified by various investigations (IPCC, 2023). In order to cover these catastrophes, journalists travel to affected areas risking their lives. The aim of this research is to analyze the safety of journalists covering disasters, identifying the elements that determine their safety conditions and defining the characteristics of the Spanish case. A methodology based on the models by Englund et al. (2023) and JOSAFCON is proposed, using in-depth interviews with professionals who have covered from the field to obtain information from a sample of 135 names. The results warn of deficiencies in training, equipment, job insecurity and lack of security awareness, among others. Conclusions highlight the relevance of designing an analysis model that integrates the security elements of disaster coverage, as well as the need for protocols to cover unexpected events such as the DANA in Valencia.

Keywords: Communication; Climate Change; Safety of Journalists; Natural Disasters.

 

CC BY-NC 4.0

 

Para citar este trabajo: Díaz-Echarri, O., Iturregui-Mardaras, L. y Cantalapiedra-González, M. J. (2025). Desastres naturales y seguridad de periodistas: una aproximación al caso español. index.comunicación, 15(2), 301–324. https://doi.org/10.62008/ixc/15/02Desast

 

 

 

1.   Introducción

El cambio climático se está convirtiendo de manera creciente en un fenómeno presente en cualquier aspecto de la vida diaria. Sus efectos, cada vez más palpables, despiertan una preocupación que va en aumento en la sociedad global. Investigaciones como el Informe de Síntesis del IPCC de 2023 indican que el cambio climático ha causado daños y pérdidas irreversibles, siendo su alcance y magnitud mayores que en evaluaciones anteriores (IPCC, 2023: 46).

El informe indica que el vínculo entre el cambio climático y acentuación del número y frecuencia de desastres naturales ha sido verificado por estudios científicos (IPCC, 2023: 51). Los efectos adversos continuarán intensificándose, dando lugar a catástrofes a ritmo mucho más acelerado.

Esta intensificación activa una amplia red de actores que participan en tareas de ayuda, apoyo y comunicación. Aquí entra en juego el rol de periodistas que se desplazan hasta las zonas afectadas para informar, poniendo en riesgo su propia vida. Elbein indica que, desde 2005, cuarenta periodistas alrededor del mundo han muerto mientras cubrían sucesos ambientales, lo que lleva a considerar esta cobertura de desastres como una nueva clase del periodismo de conflicto (Elbein, mencionado en Warren, 2016: 1).

El objetivo de este estudio es analizar la seguridad de periodistas que cubren desastres naturales. La seguridad de periodistas ha inspirado una creciente investigación en los últimos años, especialmente tras el UNPA (2012). Son numerosos los autores que han abordado cuestiones como la formación de periodistas en seguridad (Lisosky y Henrichsen, 2009; Iturregui et al., 2017), los riesgos de estos profesionales en zonas de conflicto (Tenore, 2012; Cottle et al., 2016) así como el impacto de este tipo de cobertura (Feinstein et al., 2002).

Sin embargo, no existen trabajos que analicen la seguridad de periodistas que cubren catástrofes. Se prosigue así la línea de investigación marcada por autores en el periodismo de conflicto y se abre paso a una nueva en la que apenas existen aportaciones. Autores como Nisbet (2009), Collazos et al. (2015) o Muchunku y Ageyo (2022) se centran en el tratamiento que los medios dan a la información sobre desastres; otros como McMahon (2016) trabajan la línea del trauma, destacando que los periodistas no reciben ayuda después de realizar su trabajo, haciendo hincapié en la unión intrínseca entre la seguridad física y psicológica. No obstante, no existe ningún trabajo que aborde los elementos que condicionan la seguridad física y psicológica.

1.1.   Aumento en el estudio de la seguridad de periodistas

Desde que en 2012 se definiese el «Plan de Acción de las Naciones Unidas sobre la Seguridad de los Periodistas y la Cuestión de la Impunidad», se ha percibido un aumento en el estudio de cuestiones relacionadas con la seguridad de los periodistas. Los datos recogidos por entidades como UNESCO advierten de las elevadas cifras de profesionales de medios asesinados en el ejercicio de su profesión (UNESCO, 2012: 1). Desde este plan se apela a promocionar su seguridad, tanto con técnicas de prevención como fortaleciendo marcos jurídicos, sin dejar de lado la promoción del estudio e investigación sobre ello.

Desde 2012, el aumento de trabajos es palpable, tratando cuestiones de género, amenazas, bienestar emocional y seguridad en zonas de conflicto (CFOM, 2022). Leman (2017) trabajó las dimensiones que la componen, tema en el que Freedman (2020) ahondó indicando la necesidad de desarrollar estrategias para proteger a periodistas durante su labor. Englund et al. (2023) establecieron un sistema para analizar los retos que componen la seguridad de periodistas. Desde el ámbito académico se han diseñado modelos de análisis (Slavtcheva et al., 2023) para avanzar en esta línea de investigación.

Slavtcheva et al. (2023) plantean un modelo conceptual aplicable a la seguridad de periodistas dividido en seguridad física e infraestructural. A su vez, se organizan en otras dos dimensiones cada uno: la física y psicológica por un lado, y la digital y financiera por otro. Estas cuatro dimensiones comprenden amenazas que pueden generar estrés y necesidad de desarrollar estrategias de afrontamiento. A más factores de riesgo, menos segura será su actividad, y necesitarán más recursos para afrontarlos (Slavtcheva et al., 2023: 22-23).

A pesar de los esfuerzos por avanzar en el campo de la seguridad de estos profesionales, no existen apenas investigaciones que ahonden en la seguridad de periodistas que cubren desastres. Los estudios se limitan a experiencias vividas por supervivientes (Englund et al., 2022), PTSD en catástrofes (Johannesson et al., 2015) o estrategias para afrontar experiencias traumáticas tras un desastre (Tandoc y Takahashi, 2016).

1.2.   La formación como elemento clave

Freedman (2020) se centra en la seguridad mental de quienes cubren desastres confirmando que apenas existen estudios en dicho ámbito. Los periodistas que informan sobre estos eventos necesitan el tipo de capacitación en seguridad que reciben periodistas de guerra y conflicto (Freedman, 2020: 14), siendo las organizaciones profesionales una pieza clave para liderar esta formación.

Englund et al. (2023) son los autores que más han investigado sobre la seguridad de periodistas que cubren desastres, teniendo en cuenta elementos que participan de forma previa, durante y posterior a su cobertura.

Los categorizan en cuatro bloques: gestión de desafíos situacionales, profesionales, personales y, finalmente, gestión de la experiencia. Recogen aspectos como la importancia de contar con equipamiento, evitar la soledad o desarrollar estrategias de gestión. Destacan la relevancia de una preparación, tener directrices y liderazgo por parte del medio (Englund et al., 2023: 14).

La ausencia de formación y estrategia se asocia a una sensación de falta de control y tasas elevadas de PTSD. Los resultados de Englund et al. confirman lo planteado por Kroll et al. (2021), siendo la formación el factor con efecto mitigante más constante sobre el agotamiento y síntomas del PTSD en trabajadores humanitarios, incluyendo a periodistas que cubren desastres. Mao et al. (2018) añaden la importancia no solo de una formación previa sino continua para afrontar situaciones traumáticas.

Silva (2010) narra su experiencia en primera persona en cobertura en huracanes —Mitch (1998), Beta (2005), Félix (2007)—, haciendo referencia a la importancia de las ONG en labores de apoyo a periodistas. Remarca que «el éxito de la cobertura periodística en desastres depende de la coordinación» (Silva, 2010: 38-39), resaltando la relevancia de la prudencia y preparación emocional, derivadas en gran medida de una formación previa.

Toledano y Ardèvol-Abreu (2013: 202) apoyan el valor de la prudencia y preparación, remarcando la necesidad de que el periodista esté seguro. Subrayan las carencias formativas y progresiva precarización de su situación laboral además de la salud física y mental de los reporteros.

1.3.   Precariedad laboral y falta de conciencia de los medios

Wadud (2021) afirma que la precariedad e inseguridad laboral van de la mano. Trata la materia unida a los freelance, señalando factores como bajos ingresos o inestabilidad económica (Wadud, 2021: 274). Unda-Endemaño et al. (2022) refuerzan la idea confirmando que «en España, la precariedad ha acechado al periodismo desde hace décadas, y el periodismo de conflicto no constituye una excepción» (Unda-Endemaño et al., 2022: 15). UNESCO, en su Plan de Acción (2012) mencionaba las condiciones laborales y económicas, confirmando la necesidad de ocuparse de los salarios bajos y mejora de condiciones en el trabajo (UNESCO, 2012: 2). Garcés y Arroyave (2017) ofrecen datos sobre agresiones y autonomía, variables de riesgo y trastornos psicológicos de los reporteros.

1.4.   La dimensión psicológica

Tanto la seguridad psicológica como la física están indisolublemente ligadas. McMahon (2016) afirma que la seguridad de periodistas no abarca solamente el bienestar físico, sino que se extiende a la protección contra daños psicológicos tras exposiciones a violencia, conflictos, desastres y tragedias (McMahon, 2016: 1). Investigaciones como las de Strom et al. (2012) muestran que las personas que experimentan trauma psicológico pueden sufrir deterioro en sus procesos de toma de decisiones y correr más riesgos físicos que las no afectadas.

Elana Newman, Directora de Investigación del Dart Center, alude a las consecuencias psicológicas afirmando que el PTSD y el PTS son los resultados más comúnmente asociados con desastres, incluyendo también reacciones de estrés, depresión, miedo, ansiedad, ira y consumo de sustancias (Pfefferbaum et al., 2014: 1). Leman (2017) añade la salud emocional y Freedman (2020), aunque se centra en seguridad mental, valora la física, planteando la necesidad de estrategias desarrolladas por organismos para proteger a los profesionales.

1.5.   Objetivos de la investigación

El objetivo general de la investigación es analizar la seguridad de periodistas que cubren desastres naturales. Se ha hecho uso de dos modelos de análisis: el empleado en el proyecto JOSAFCON[i], que estudia las condiciones de seguridad de periodistas que cubren conflictos antes, durante y después del evento; y el empleado por Englund et al. (2023) para cobertura bajo condiciones extremas.

Partiendo del objetivo principal se proponen otros secundarios:

1.    Identificar periodistas españoles que cubren desastres, analizar su perfil (género, sector, entidad para la que trabaja, experiencia, formación).

2.    Detectar los elementos que definen las condiciones de seguridad de periodistas que cubren desastres según el modelo de Englund et al.

3.    Identificar si existen características específicas dentro del caso español en torno a la seguridad de periodistas que cubren catástrofes.

2.   Metodología

Se propone una metodología en varias etapas: una primera fase en la que se seleccionan las principales catástrofes a nivel mundial en 2022; una segunda en la que se identifican periodistas españoles que cubrieron noticias sobre estos eventos en los principales diarios impresos nacionales según el EGM (El País y El Mundo), empleando una ficha de recogida de datos. Partiendo de dicha muestra, la técnica de la bola de nieve permitió adicionar profesionales de otros medios —veinte—. Finalmente, se efectuó una selección dentro del listado —135 nombres—, para realizar las entrevistas previstas y obtener resultados.

2.1.   Identificación de desastres naturales y base de datos

Con la finalidad de identificar a periodistas españoles que cubren noticias sobre desastres, se realizó una selección de las principales catástrofes a nivel mundial en 2022. Tras un análisis exhaustivo en medios nacionales (El Mundo, El País), entre los 421 eventos identificados a nivel global, se seleccionaron los diez más destacados, valorando el impacto humano, económico y repercusión mediática; incluyendo sequías, borrascas, incendios o erupciones volcánicas. Así, se anotaron parámetros fecha de inicio, fecha de fin, epicentro del fenómeno, estadísticas sobre pérdidas económicas y humanas que permitieron ubicar en el tiempo cada catástrofe, su duración, localización geográfica e impacto. La Tabla 1 muestra el listado de los desastres.

De manera adicional por su cercanía, impacto y cobertura ofrecida por medios españoles, se incluyó la erupción en La Palma, a finales de 2021.

Tabla 1. Principales desastres naturales identificados en 2022

 

Evento

Mes / Año

1

Borrasca Eunice

Febrero / 2022

2

Inundaciones (este de Australia)

Febrero / 2022

3

Récord de temperatura (Antártida)

Marzo / 2022

4

Oleada de incendios (Mediterráneo)

Junio-Agosto / 2022

5

Olas de calor y sequía (Europa)

Julio-Agosto / 2022

6

Monzón (Pakistán)

Julio-Agosto / 2022

7

Terremoto en Oaxaca 7.6° (México)

Septiembre / 2022

8

Huracán Ian (Florida, EE. UU.)

Septiembre / 2022

9

La Niña (tercer año consecutivo)

Octubre / 2022

10

Erupción volcán Hunga Tonga

Diciembre / 2022

11

La Palma – Erupción volcánica

Sept.-Diciembre / 2021

Fuente: elaboración propia.

A partir de la identificación, se analizaron esos periodos de tiempo en El Mundo y El País. La muestra estudiada asciende a quince semanas completas (105 jornadas) en las que se revisaron todas las noticias sobre los fenómenos. Se confeccionó un listado de profesionales que informaron acerca de ello para completar un censo de periodistas españoles que han cubierto desastres para los medios seleccionados en este estudio.

Se elaboró una ficha de recogida de datos para registrar la información sobre cada profesional. Se anotó el número de piezas que había publicado cada uno además de nombre y apellidos, sexo, medio, fechas de cobertura, categoría, tipo de profesional (redactor, fotógrafo, enviado especial, corresponsal…).

Tal y como se mencionaba con anterioridad, se tuvieron en cuenta los dos principales diarios impresos a nivel nacional según el Estudio General de Medios (EGM), esto es, El Mundo y El País. Se acotó la muestra a dos medios por el elevado número de noticias sometidas a análisis, con idea de ampliar este universo en el futuro. Se obtuvo una muestra inicial de 115 periodistas. A partir de las primeras entrevistas a periodistas de ambos medios, fueron adicionados veinte profesionales más gracias al método de la bola de nieve por sugerencia de los propios entrevistados las recomendaciones se valoraron e incluyeron finalmente en función del tiempo y volumen de cobertura llevada a cabo por los nuevos nombres, repartidos en cuatro medios: EiTB, Vocento, El Periódico, La Sexta. El número alcanzó los 135 periodistas, todos profesionales de plantilla. Después, se seleccionó una muestra a la cual se realizó la entrevista, basada en el número de piezas publicadas y cobertura realizada desde el terreno. De esta manera se completaron diez entrevistas (distintos medios y perfiles), siguiendo el ejemplo de Freedman (2020) o Tandoc y Takahashi (2016), a aquellas diez personas con mayor número de piezas publicadas y cobertura sobre el terreno, hasta llegar al punto de saturación en el que las respuestas comenzaban a ser muy similares, sin aportar datos adicionales de interés para la investigación.

2.2.   Entrevistas en profundidad

Se fijaron tres bloques que correspondían a elementos previos a la cobertura, durante y después de la misma. Se trató de lograr la mayor diversidad posible en cuanto a edad desde 25 hasta 65 años, sexo, experiencia entre 5 y 35 años de carrera periodística, formación, trayectoria y eventos cubiertos.

Se ha empleado la entrevista en profundidad por considerarlo como método óptimo para la obtención de resultados. En la investigación cualitativa, «un grupo de uno» puede ser tan esclarecedor como una muestra grande y, con frecuencia, lo es más (Taylor y Bogdan, 1987: 105). Strauss y Corbin (1990) refuerzan sus ventajas, permitiendo obtener detalles complejos de fenómenos difíciles de extraer por otros métodos (Strauss y Corbin, 1990: 20-21).

Tandoc y Takahashi (2016) y Freedman (2020) han usado esta técnica para completar estudios similares en los cuales los objetivos comprendían una naturaleza análoga a los de este. Las conversaciones tuvieron una duración de entre 30 y 90 minutos, amplitud similar a la establecida en este estudio. 

Las respuestas de los entrevistados han sido anonimizadas según la Tabla 4, siguiendo la metodología empleada por Iturregui et al. (2020: 6). Esta investigación fue aprobada por el Comité de Ética (CEISH), órgano colegiado que evalúa actividades de investigación y docencia en la Universidad del País Vasco (NoRefCEID M10/2023/198).

Se ha tomado como guía la metodología del proyecto JOSAFCON sobre seguridad de periodistas además de la planteada por Englund et al. (2023) en su estudio de cobertura bajo condiciones extremas. Para confeccionar el guion de las entrevistas, se tomó como ejemplo el cuestionario JOSAFCON: factores antes, durante y después de la cobertura.

En las entrevistas se solicitó información sobre quién elige a periodistas que cubren desastres, si reciben formación antes; condiciones de trabajo, si facilitan equipos de protección, si existe apoyo del medio durante; o si, a su regreso, disponen de protocolos para la recepción después.

Para sistematizar y ordenar los resultados, tras revisar varios modelos (Leman, 2007; Freedman, 2020; Slavtcheva et al., 2023) además de JOSAFCON, se decide emplear el esquema de Englund et al. (2023), pues se trata de uno de los modelos más recientes, encajando con los datos obtenidos en respuestas, temática y dimensiones, y se centra específicamente en seguridad de desastres.

3.   Resultados y discusión

Tras el análisis, destaca la similitud de elementos que condicionan la seguridad de periodistas que cubren desastres naturales y la de aquellos que cubren conflictos. La literatura revisada y datos recopilados en las entrevistas ofrecen resultados muy similares y dejan entrever dificultades y necesidades con las que estos profesionales lidian en su labor.

3.1.   Identificación y perfil de periodistas que cubren desastres

El total de periodistas identificados que cubrieron informaciones para el periodo analizado fue 115, siendo 84 hombres (73%) y 31 mujeres (27%). El País contó con mayor número de reporteros cubriendo desastres (70) que El Mundo (45 periodistas). El País presenta una cifra superior de personal de cobertura en La Palma, con un total de 20 periodistas frente a 13 de El Mundo. Esto apoya lo expuesto por Díaz-Echarri et al. (2023: 56) quienes afirman que «El País ofrece, en general, una cobertura considerablemente mayor que El Mundo» a las informaciones sobre cambio climático, hecho que se repite en el caso de desastres, lo que podría indicar ciertos patrones en coberturas ambientales.

Tabla 2. Periodistas identificados inicialmente (El Mundo, El País)

 

Hombres

Mujeres

Evento (Cobertura mediática)

EL PAÍS

(Diario impreso)

13

7

Erupción La Palma (20)

36

14

Otros fenómenos (50)

49

21

Total (70)

EL MUNDO

(Diario impreso)

8

5

Erupción La Palma (13)

27

5

Otros fenómenos (32)

35

10

Total (45)

 

84 (73%)

31 (27%)

115

Fuente: elaboración propia.

A partir de las primeras entrevistas realizadas tras la identificación de los profesionales ha sido posible ampliar la muestra inicial de periodistas y sumar reporteros y fotógrafos de otros medios gracias a la técnica de la bola de nieve.

Tabla 3. Muestra final de periodistas aplicando la técnica de la bola de nieve

 

Hombres

Mujeres

EL PAÍS

49

21

EL MUNDO

35

10

OTROS MEDIOS

16

4

 

100 (74%)

35 (26%)

Fuente: elaboración propia.

La muestra final se compuso por 135 periodistas, siendo 100 varones (74%) y 35 mujeres (26%), manteniendo el mismo porcentaje que la muestra inicial en la que solo se tuvieron en cuenta a los diarios El Mundo y El País


 

Tabla 4. Periodistas entrevistados. Cobertura de cambio climático, catástrofes

Cód.

Sector

Entidad

Categoría

Años

Experiencia

Género

P1.1

Medio de Comunicación

Privada

Responsable sección

20

Mujer

P1.2

Medio de Comunicación

Pública

Periodista, Enviado
Especial

5

Mujer

P1.3

Medio de Comunicación

Privada

Periodista, Corresponsal

35

Hombre

P1.4

Medio de Comunicación

Privada

Director

15

Hombre

P1.5

Medio de Comunicación

Privada

Periodista

10

Hombre

P1.6

Medio de Comunicación

Privada

Coordinador sección

20

Hombre

P1.7

Medio de Comunicación

Privada

Periodista,

Jefe Área
Local

32

Hombre

P1.8

Medio de Comunicación

Privada

Periodista

28

Hombre

P1.9

Medio de Comunicación

Privada

Periodista, Experto

20

Hombre

P1.10

Medio / Asociación

Privada

Directora

25

Hombre

Fuente: elaboración propia.

Los resultados permiten elaborar un perfil general de periodista que cubre desastres en España. El 70% de las personas entrevistadas se halla entre los 45 y 55 años, con una trayectoria profesional que varía entre 20 y 30 años. La mayoría son hombres siete de cada diez y, en prácticamente la totalidad de casos, su formación está relacionada con la comunicación. Algunos cuentan con másteres y doctorado; incluso un tercio de la muestra ha sido premiada con diversos galardones como reconocimiento a su labor como periodista, en el ámbito de la divulgación o investigación comunicación, cambio climático.

Este perfil presenta otra característica llamativa: una trayectoria en múltiples medios o secciones, hasta especializarse en cuestiones ambientales. Son profesionales de plantilla que, en muchas ocasiones, cuentan con formación en áreas fuera de Ciencias Sociales oceanografía o gestión medioambiental y desarrollan actividades adicionales a su trabajo como periodistas: colaboran en revistas científicas, radio, desarrollan blogs especializados, escriben libros, etc.

3.2.   Elementos definitorios de la seguridad en desastres

Se ha utilizado el modelo de Englund et al. (2023) para sistematizar los resultados de las entrevistas. La gestión de la cobertura de un desastre se realiza en cuatro bloques que los autores dividen así: desafíos situacionales (técnicos, prácticos y colaborativos), retos profesionales (propósito, enfoque y rol adquirido), retos personales (cualidades, emociones y afrontamiento) y gestión de la experiencia, donde encajan el aprendizaje y crecimiento personal.

3.2.1.     Desafíos situacionales

Entre los desafíos situacionales —técnicos, prácticos y colaborativos— a los que se ven expuestos, destacan los relativos al equipamiento, improvisación, jornadas de 24 horas o necesidad del trabajo en equipo, evitando la soledad. La mayoría alega días interminables con apenas apoyo, ausencia de equipamiento y sin instrucciones para el desempeño de sus tareas.

«Mi medio no disponía de ningún tipo de equipamiento, lo recibí de otros medios que se habían trasladado hasta el lugar» (P1.2).

Las personas entrevistadas afirman no haber recibido equipamiento por parte de su medio. Los chalecos protectores y cascos o máscaras para humo no se utilizan con asiduidad y, por ello, los medios no disponen de ellos. Los profesionales se ven obligados a adquirirlos por sus propios medios o acudir a otros agentes que les ofrecen este material.

«No te dan equipamiento ni seguro» (P1.3).  

Contar con equipamiento de seguridad es una mejora clave en los medios. Va ligado a la necesidad de protocolos, a evitar la improvisación, otro factor que Englund et al. comprenden en el bloque de desafíos situacionales técnicos y que se repite en todos los casos analizados.

«Te sientes perdido. No tuve una estrategia ni un protocolo de actuación, tanto para trabajar como para protegerme» (P1.2).

Ninguno de los entrevistados dispuso de guía para cubrir la información en el lugar del desastre, viéndose obligados a improvisar y buscar soluciones a los problemas que surgían. En el trabajo realizado por Englund et al. se recogen resultados similares, confirmando la necesidad de afrontar los problemas que surgen improvisando a través de soluciones propias (Englund et al., 2023: 7).

«Es una sensación de supervivencia total. Hace años había muchos problemas de comunicación. Actualmente ha mejorado, pero sigue existiendo un desconocimiento enorme sobre las zonas en las que se trabaja» (P1.3).

Se detecta una falta de conocimiento sobre el entorno en el que los reporteros deben realizar la cobertura (Silva, 2010; Collazos et al., 2015; Freedman, 2020), cuestión que confirman los entrevistados.

Freedman (2020: 14) indica que los grupos de derechos de prensa necesitan desarrollar estrategias para proteger a periodistas ambientales y prevenir futuros abusos, alejándolos de la inseguridad y confirmando esta necesidad de desarrollar pautas para una cobertura óptima.

Wadud (2021) trata la inseguridad aludiendo al descenso en el número de periodistas que cubren informaciones. Estos especialistas «resultan caros» (Tejedor et al., 2022), de ahí que, desde 2008, la red de corresponsales haya disminuido, y su reducción, palpable en el periodismo climático y en el ámbito medioambiental, sea cada vez mayor (Wadud, 2021: 266).

Durante las conversaciones, uno de los factores que se repetía en todos los casos fueron las largas jornadas de trabajo e improvisación, pues no existía un plan de trabajo en la cobertura.

«Se hacían muchísimas horas diarias de trabajo, lo que surgiese» (P1.4).

«El primer día hice unos veinticinco directos entre radio y televisión, dieciocho horas de trabajo. Durante los días que vinieron después, lo habitual era trabajar entre quince y dieciséis horas. No sabías si ibas a poder comer, si tendrías tiempo o si iba a haber algo abierto o comida disponible» (P1.2).

La exposición a jornadas laborales prolongadas es, en la actualidad, el factor de riesgo laboral que da lugar a un mayor número de enfermedades según la Evaluación Comparativa de Riesgos Global (Pega et al., 2021: 13).

Otro de los retos situacionales en los desafíos colaborativos es evitar la soledad en el trabajo, generando una red de ayuda. Obermaier (2023) resalta la importancia del apoyo y la colaboración entre compañeros.

«Pasados unos días generas una red de apoyo entre los desplazados de diferentes medios en colaboración con la policía, bomberos, ONG, etc.» (P1.2).

De modo natural, se genera una comunidad de apoyo entre reporteros trasladados a la zona y autoridades locales, así como aquellos que participan en labores de las ONG. No solo autoridades y miembros de organizaciones sirven de apoyo a periodistas, sino que estos dejan de lado su trabajo y colaboran en lo que resulte necesario.

«Además de tu trabajo como periodista, ayudas continuamente a sacar personas y en las tareas que vayan surgiendo» (P1.3).

3.2.2.     Retos profesionales

Este apartado que aglutina retos profesionales —propósito, enfoque y roles—, se relaciona con elementos como con el deber periodístico, misión de los medios, enfoque, además del rol periodístico y conflictos que pudiesen producirse relacionados con esto último (Englund et al., 2023: 8).

La vocación impulsa a los entrevistados a completar la cobertura. En más de una ocasión se atribuye el sentido del deber a acudir a una zona en la que se ha producido un desastre, sienten la necesidad de informar.

«Estos casos deben ser cubiertos por un profesional. Hay que ir, es como si tienes que ir a la guerra, alguien tiene que contarlo» (P1.3).

Además de la vocación, los encuestados, una vez ubicados en el lugar de la catástrofe, dan mayor importancia a su rol profesional y a realizar su trabajo de la mejor manera posible. Tal y como apuntan Englund et al. (2023: 8) en su estudio, la activación simultánea del rol personal y profesional conduce a un conflicto interno, algo que apuntan todos los entrevistados en este estudio, provocando malestar y necesidad de desarrollar estrategias de gestión de las sensaciones y afrontamiento de la situación. Blackholm e Idås (2015) afirman que los periodistas en situaciones de crisis pueden enfrentar dilemas morales.

«Me planteé varias veces si marcharme por los peligros que veía. Querías ayudar todo el rato. Somos periodistas, pero también somos personas» (P1.2).

3.2.3.     Retos personales

Los retos personales van unidos a los profesionales y es que los reporteros que cubren un desastre, además de periodistas, son personas. Resulta complicado lidiar con estos dos roles que deben convivir y, para ello, en este bloque se presentan los retos relacionados con cualidades, emociones y afrontamiento. Al no existir guías, los sujetos desarrollan estas estrategias de forma espontánea.

Queda patente la importancia de apoyarse en otras personas, compartir espacios y manejar la situación del mejor modo posible.

«En estas condiciones es importante trabajar con otros compañeros, ayudarse unos a otros, lo que haga falta. Hacer piña es clave» (P1.3).

Hay personas que indican que han llorado, otras, sin embargo, que el impacto les impide reaccionar. Se desarrollan estrategias de afrontamiento improvisadas para gestionar la experiencia.

«Lloras. Pero después del impacto inicial, te deshumanizas, te haces más duro. Es algo así como ponerte una coraza» (P1.2).

Obermaier (2023) indica que los periodistas tienden a aplicar estrategias de afrontamiento centradas en las emociones, buscando apoyo en colegas y familiares además de distraerse de las situaciones traumáticas realizando otras actividades, algo que ya apuntaban Aoki et al. (2013). La relevancia de unirse a otros compañeros, así como recibir y dar ayuda, es fundamental.

«Te reúnes con compañeros para comer, hacer terapia y desconectar de lo que estás viviendo. Hablar con ellos ayuda a sobrellevar la situación» (P1.2).

Las respuestas recibidas por Englund et al. (2023: 7) son semejantes; los profesionales trataban de cenar juntos y hablar sobre lo ocurrido. Afirman que las reuniones informales con compañeros podían resolver cualquier problema.

3.2.4.     Gestión de la experiencia

La improvisación está latente en toda la cobertura —para trabajar, protegerse—. En este punto sobre gestión y afrontamiento de la experiencia, se mantiene.

«No conté con ninguna estrategia o protocolo de acción, ni para trabajar ni para protegerme. Era un sálvese quien pueda en todo momento» (P1.2).

Los entrevistados afirman no haber contado con protocolos para afrontar la situación, no recibieron asesoramiento ni apoyo y tuvieron que desarrollar estrategias de gestión sobre la marcha.

«[Cubrir una catástrofe] es lo más cercano a una sensación límite de cambio climático. No hay conciencia [sobre protocolos ni guías] todavía en el ámbito del cambio climático» (P1.3).

«En un primer momento se hace muy duro. Es una experiencia que te cambia la manera de ver la vida. Fue una experiencia muy positiva aunque muy difícil» (P1.2).

En cuanto al aprendizaje y crecimiento personal, exponen que se trata de una situación compleja pero de la cual se aprende mucho. Identifican la vivencia como punto de inflexión laboral y personal, una experiencia transformadora que permite adquirir conocimientos y herramientas de gestión para el futuro.

«Lo vivido allí fue natural, interesante y valioso personalmente» (P1.4).

3.3.   Características específicas del caso español

Se identifican elementos que caracterizan el caso español, recogidos a través de las entrevistas realizadas. Destacan la falta de conciencia de los medios, factor que desemboca en una dejación de sus responsabilidades en seguridad de periodistas y que conlleva a que otros agentes se hagan cargo de las funciones que deberían desempeñar: las ONG responden a necesidades sobre seguridad física —equipamiento, transporte, soporte— y compañeros de profesión suplen carencias en materia de seguridad psicológica —apoyo, unión, desahogo—.

3.3.1.     Condiciones de seguridad: precariedad

El periodismo ambiental es una de las cuestiones informativas más peligrosas actualmente (Freedman, 2020). Entre 2005 y 2016, cuarenta periodistas ambientales fueron asesinados debido a su trabajo, un número mayor que los fallecidos que cubrían la guerra en Afganistán (Warren, 2016). La cobertura sobre cambio climático y medio ambiente, en particular, resulta una tarea arriesgada (Wadud, 2021: 263).

Toledano y Ardèvol-Abreu (2013: 206) tratan la precarización de la situación laboral de los periodistas, aún a costa de rebajar la calidad del material. Iturregui et al. (2020: 3) califican la precariedad como «un mal endémico de la profesión», a lo que se suma que el factor económico prime sobre el periodístico (Iturregui et al., 2017: 263). Unda-Endemaño et al. (2022: 15) ratifican estas afirmaciones indicando que, en los últimos años «la situación ha empeorado notablemente», y añaden la necesidad de «recibir una formación y equipos de seguridad y convenios justos».

Los profesionales que cubren estas catástrofes no siempre cuentan con contrato fijo, siendo en muchas ocasiones freelances: «La disponibilidad es total, con dedicación completa y desconocimiento de la cantidad de trabajo y modo de realizarlo. No me ofrecieron ni equipamiento ni seguro» (P1.3).

Los datos que los entrevistados aportan concuerdan con los elementos que definen un trabajo precario: no disponer de seguro o equipamiento adecuado. Lo indicado encaja con las deficientes condiciones a las que autores previos han aludido, en concreto, con su contrato; como indican Gutiérrez-Cuesta et al. (2022: 119), en ocasiones, los periodistas veteranos se sustituyen «por jóvenes con nóminas inferiores».

 Alegan largas jornadas de cobertura así como no disfrutar de contrato fijo, además de malas condiciones laborales en general: falta de medios, apoyo, material insuficiente, etc. La inseguridad que existe en coberturas de desastres unida al desconocimiento del entorno, improvisación o ausencia de guías, provocan que las tareas sean más complejas y arriesgadas. Todo ello se suma a salarios bajos e ingresos inestables y, en ocasiones, discontinuos, elementos que dejan entrever su precariedad laboral.

3.3.2.     Falta de conciencia por parte de los medios

La falta de sensibilización de los medios es palpable en las declaraciones obtenidas. No se establecen protocolos de actuación ni guías para proteger a estos profesionales; no existe una conciencia de seguridad.

«Existe una carencia total de sensibilización por parte de los medios. No se preocupan por las condiciones de seguridad de los periodistas que cubren desastres naturales» (P1.3).

Tampoco se hacen valoraciones de riesgos previas —físicas y/o mentales— ni cuentan con alguien especializado en estas coberturas de riesgo.

«Siempre debería de haber una persona preparada para ir a donde ha ocurrido un desastre. Los medios no tienen a nadie» (P1.3).

Se presta muy poca atención a la selección de las personas que acuden al lugar de los hechos. En ninguno de los casos de la muestra de estudio existían pautas para ello.

«No hay criterio para seleccionar quién cubre una catástrofe» (P1.3).

«El criterio fue la disponibilidad. En estos casos hay que decidir rápido. No fue una decisión aleatoria pero se hizo lo que se pudo. Decidimos que fuese alguien con experiencia previa en reporterismo, historias humanas, etc.» (P1.4).

Se detecta una necesidad real y urgente de contar, en las redacciones de los medios, con una persona formada y disponible para acudir al lugar de los hechos cuando ocurre un desastre.

Dentro del caso español se identifican aspectos que destacan sobre el resto, como la ausencia de conciencia de los medios sobre la seguridad de periodistas. Esta carencia, en contraste con países como Bélgica, Finlandia, Países Bajos o Suecia, ejemplos de buenas prácticas en conciencia en seguridad y apoyo a periodistas (Žuffová y Carlini, 2021: 14), es un factor diferenciador en el contexto estudiado. La dejación por parte de los medios españoles redunda en que otros actores asumen las funciones que ellos deberían realizar.

La falta de conciencia se vislumbra, por un lado, en la faceta psicológica y, por otro, en la física. En el área de cobertura, frente a la carencia de apoyo en seguridad física —equipamiento, seguro, traslados, asistencia—, se observa que las encargadas de suplir la función de los medios son las ONG.

En seguridad psicológica, estrategias de afrontamiento frente a vivencias traumáticas y apoyo, los colegas de profesión son los que asumen esta faceta, si bien las ONG suplen, cuando es preciso y disponen de medios, esta función.

3.3.3.     La necesidad de una formación específica

La necesidad de formación previa es fundamental. Es el aspecto más repetido en entrevistas y, así como en la cobertura de conflictos, juega un papel básico en desastres. La falta de formación es una de las dificultades más destacadas para periodistas en zonas de conflicto (McGoldrick y Lynch, 2000: 25-26), lo que se repite en catástrofes.

 «Los periodistas que realizaron la cobertura del desastre no estaban preparados de antemano, no habían recibido formación ni guías» (P1.4).

La mayoría de los autores coincide en la importancia de recibir formación en materia de seguridad (Silva, 2010; Toledano y Ardèvol-Abreu, 2013; Muchunku y Ageyo, 2022), afirmación respaldada por los entrevistados.

3.3.4.     Carencias en la seguridad física y psicológica

En seguridad de periodistas que cubren desastres, la salud, tanto física como psicológica, es un factor primordial (Leman, 2017; Freedman, 2020). Ambas, intrínsecamente unidas, apenas se valoran por parte de los medios. Se identifica la carencia de ayuda física y psicológica, en cobertura y regreso, pues los medios no ofrecen asistencia más allá de unos días libres.

«Se está ofreciendo ahora [octubre, 2023] ayuda psicológica a la vuelta de guerras, es algo pionero. No ocurre esto con cobertura de desastres» (P1.3).

McMahon (2016) afirma que los periodistas no reciben ayuda después de una tragedia. Editores y jefes de prensa deben asegurar la seguridad física de los enviados (Silva, 2010: 46), a lo que debe sumarse una mayor posibilidad de sufrir riesgos psicológicos que en otros ámbitos periodísticos (McMahon, 2016; Garcés y Arroyave, 2017), por lo que se debe velar por la seguridad en ambas dimensiones. Al regresar, aunque no existan protocolos, los medios ofrecen flexibilidad en la reincorporación.

«Cuando regresé me cogí unos días libres» (P1.4).

«Al volver, desde mi medio me dijeron que me tomase el tiempo que necesitase para reflexionar y recuperarme de la situación» (P1.2).

A nivel psicológico, existe cierto reconocimiento del impacto por parte de periodistas y medios. Sin embargo, continúa siendo tabú en la mayoría de los casos, algo que también sucede en el periodismo de conflicto (Hilsum, 2018). Algunos profesionales que han cubierto desastres temen perder su puesto o futuras oportunidades si afirman sufrir estrés postraumático causado por estas experiencias. A pesar de las actitudes positivas hacia la gestión y afrontamiento por parte de los reporteros, se perciben desincentivos en el trabajo para revelar miedos o problemas de salud mental. 

Actualmente, no se proporciona una evaluación o chequeo al regreso de una cobertura de desastre. En este estudio, tan solo en una ocasión (P1.2) se ofreció una valoración física y psicológica. No está incorporado en los medios y es otro indicativo de la falta de sensibilización con relación a la seguridad de periodistas que cubren desastres.

3.3.5.     El papel desarrollado por las ONG

Entre la ayuda que los entrevistados indican como la más destacada es el papel de las ONG (Schäfer, 2012), esencial en desastres, donde ofrecen gran apoyo a periodistas en la zona (Toledano y Ardèvol-Abreu, 2013: 203-204), un soporte mayor que el de los propios medios.

«El apoyo de las ONG es muy grande, más que el de los medios» (P1.3).

Muchunku y Ageyo (2022) aluden a la información que las ONG ofrecen a periodistas, cuestión que Silva (2010) apoya, añadiendo la ayuda facilitada en transporte y equipamiento.

«Las ONG ofrecían ayuda psicológica para familias afectadas. A nosotros, como periodistas, nos ofrecían ayuda si lo necesitábamos» (P1.2).

«Conocí a personas de medios, ONG, autoridades locales… Existía una colaboración entre todos para intercambiar equipamiento, apoyo, etc.» (P1.4).

La labor de apoyo que no desempeñan los medios hacia los periodistas que envían a cubrir un desastre es asumida por las ONG, que proporcionan lo necesario in situ, desarrollando una labor de soporte hacia los reporteros.

4.   Conclusiones

El creciente riesgo de catástrofes climáticas exige una mayor atención investigadora en estudios periodísticos que ahonden específicamente en las condiciones en las que los periodistas cubren estos hitos informativos. Resulta fundamental ante el escenario que se plantea, en un contexto de aumento de la frecuencia e intensidad de desastres naturales (IPCC, 2023: 51).

La escasez de estudios sobre la seguridad de periodistas en general es destacable, especialmente en el caso de los desastres naturales. En este estudio, se parte del modelo de Englund et al. (2023) para analizar y comparar las condiciones profesionales en cobertura de catástrofes. Un elemento común y fundamental que destaca tanto en trabajos previos como en el caso español es la falta de formación, considerada como imprescindible para la seguridad de periodistas en este tipo de coberturas. Esta necesidad de formación específica debería permitir a los profesionales que se trasladan hasta la zona afectada desarrollar su trabajo en condiciones óptimas y minimizando los riesgos a los que se exponen, algo ampliamente respaldado por autores como Leman (2017) o Freedman (2020).

Sin embargo, para validar el modelo de análisis, el estudio del caso español exigiría quizás también en otros países la incorporación de las condiciones laborales, ya que se trata de un factor esencial que condiciona, a todos los niveles, la calidad del trabajo periodístico y el ejercicio de la profesión. En España se percibe una ausencia prácticamente total de conciencia de seguridad por parte de los medios donde trabajan las personas entrevistadas, sin prestar atención a cuestiones básicas como la evaluación de riesgos previa, disposición de seguro o equipamiento, o el apoyo psicológico.

El rol que las universidades y otras instituciones con responsabilidad en el ámbito deberían tener es otra de las cuestiones sobre las que sería relevante poner el foco de cara al futuro, ya que existe un fuerte vacío en este sentido.

Asimismo, es importante indicar que este no es un debate aplicable únicamente a periodistas que cubren catástrofes en un plano internacional o como podría ser la erupción del volcán de La Palma en 2021. Son situaciones a las que también deben enfrentarse periodistas locales como en el caso de la DANA de Valencia en octubre de 2024. Sucesos repentinos e inesperados que se cubren sin una guía, sin apoyo; principalmente aplicando el sentido común y la improvisación, tal y como la totalidad de entrevistados para este trabajo indicó en sus respuestas.

En el ámbito investigador, sería pertinente diseñar un modelo de análisis que integre todos los elementos de seguridad que afectan a coberturas de desastres, ya que, a pesar de la validez y extenso número de aspectos cubiertos por el modelo de Englund et al. (2023), quedan vacíos que es preciso completar, tales como las mencionadas condiciones laborales, la formación en materia de seguridad tanto física como psicológica o la precariedad general existente.

Ética y transparencia

Agradecimientos

Las autoras desean agradecer a las personas que revisaron este trabajo por los valiosos aportes proporcionados sobre los borradores previos del presente manuscrito. También expresan su gratitud a Helen Hadley por su cuidadosa revisión de la versión en inglés.

Conflicto de intereses

Las autoras declaran que no existen conflictos de interés.

Financiación

Esta investigación ha sido financiada por el Grupo de Investigación Bitartez (IT1771-22) de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), reconocido en la convocatoria 2022-2026 de Grupos de Investigación del Sistema Universitario Vasco con calificación de Tipo A. Esta investigación también ha contado con el apoyo de JOSAFCON (Proyecto de Investigación en Seguridad Periodística), financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (PID2021-122680NB-I00 financiado por MCIN/AEI/10.13039/501100011033 y FEDER, UE).

Contribuciones de los autores

Función

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Conceptualización

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Curación de datos

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Análisis formal

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Adquisición de financiamiento

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Investigación

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Validación

 

 

 

 

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Escritura - borrador original

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Escritura - revisión y edición

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Disponibilidad de los datos

Los datos se pueden solicitar directamente a las autoras.

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[i] JOSAFCON (Journalist Safety Research Project) es un proyecto de investigación financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación del Gobierno de España que analiza las condiciones de seguridad de los periodistas españoles que cubren conflictos internacionales. Se propone la adaptación del modelo de análisis de seguridad de periodistas en zonas de conflicto para estudiar la seguridad de periodistas que cubren desastres naturales, en un enfoque diacrónico.